Series históricas: Hijos del Tercer Reich

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“Dicen que todo lo que te rodea queda en silencio en el momento de la muerte.”

Confieso que la primera vez que escuché hablar de Hijos del Tercer Reich, la idea no me motivó mucho. Oh, una mini-serie sobre la II Guerra Mundial, pensé. Otra.

Y es que habrá pocas etapas históricas con tanta repercusión audiovisual como la segunda gran guerra y el nazismo. Prácticamente no ha quedado aspecto sin reseñar, la mayoría gracias a obras de altísima calidad. Desde la magnífica escena del Desembarco de Normandía que pudimos ver en Salvar al Soldado Ryan, hasta las peripecias de los paracaidistas de la 101 Airbone en esa joya llamada Hermanos de Sangre, y eso sin contar con las cientos de recreaciones de los campos de concentración y la persecución judía. En este contexto, pensé que Hijos del Tercer Reich no podría aportar demasiado.

Obviamente, me equivoqué.

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Título: Unsere Mütter, unsere Väter (original). Generation War (inglés). Hijos del Tercer Reich (castellano).

Miniserie de 3 capítulos.

Año de emisión: 2013.

(Reseña sin spoilers demasiado importantes. Es decir, los nazis pierden la guerra y tal.)

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La jubilación

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(Olympus E-410 fotografiada con una Olympus OM-D EM-10 y el M. Zuiko 14-42 IIR)

Fue en el año 2007 cuando a mis padres les dio por comprarse una cámara. Aunque aún faltaba algún tiempo para ver a gente haciéndose selfies con un teleobjetivo -o fotografiando de noche la Alhambra desde el Mirador de San Nicolás haciendo uso del flash integrado-, las réflex digitales empezaban a abrirse al gran público. Eligieron una Olympus porque el pack incluía dos objetivos. Abrieron la caja, le sacaron un par de fotos al perro, se quejaron de lo complicada que era y la volvieron a guardar. Y allí podría haber terminado esta historia si yo no tuviera esa curiosidad innata por apropiarme de cualquier cacharro que tenga botones.

Hoy a mi vieja amiga, un tanto obsoleta aunque plenamente funcional -con ayuda de un poco de cinta aislante, eso sí-, le ha llegado la edad de prejubilarse. Demasiados viajes en coche, autobús, avión y hasta algún barco; demasiados disparos a sus espaldas y kilómetros dentro de su mochila. Aunque antes de retirarse a una vida más tranquila le ha dado tiempo a prestarme un último gran servicio. Una foto de mi nueva compañera de viaje.

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(Olympus OM-D EM-10 tomada con la Olympus E-410 y el Zuiko 14-54)

– Torredonjimeno (Jaén), 22 de diciembre de 2014.

De pagar o no pagar (reflexiones de un profe pirata)

La verdad es que nunca he sido mucho de ver pelis o series por streaming. Ya sea porque raramente he disfrutado de una conexión a velocidades decentes, y porque valoro la experiencia de ver algo sin que el vídeo se corte o mi portátil se caliente a niveles de reactor nuclear, sigo siendo ese bicho raro que aún tira del uTorrent. Fácil, rápido y seguro: en diez minutitos tienes el capítulo nuevo de tu serie favorita sin tener que soportar publicidad ni buscar un enlace que cargue a la primera.

Como digo, costumbres.

No obstante, tengo que reconocer que una vez Series.ly -o una web similar- me salvó la papeleta. Y fue, precisamente, por algo relacionado con mi trabajo.

Tenía que buscar una película sobre la autoestima y la realización personal para un grupo de 2º de ESO que tampoco fuera demasiado compleja y que no estuviera demasiado vista. Como les apasionaba el fútbol, recordé la estupenda El sueño de Jimmy Grimble, la típica historia del pringao del insti que de mayor aspira a ser futbolista. El problema era que no estaba disponible por ningún cauce legal.

Porque, por extraño que pareciera, intenté comprarla en formato digital, pensando que sería fácil encontrarla en iTunes o en algún sitio de esos. Obviamente, fracasé. Pero en el proceso descubrí, además, que pagar por descargar una película para guardarla en el soporte que nosotros queramos y poder reproducirla en el sistema operativo que elijamos es casi imposible en España.

Desesperada, recurrí a Series.ly, que creo que también tenía sección de películas. Allí descubrí que, milagro, no sólo se podía ver la peli sino que me daban gratis la posibilidad por la que yo había estado dispuesta a pagar: descargarla en un mp4 que llevar en mi pendrive de clase.

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