Homenaje a un rey inteligente

A estas alturas de la vida, huelga aclarar, yo no espero ni un mínimo de rigor histórico en la televisión y el cine. Ni rigor ni vergüenza. Creo que fue en la Troya de Brad Pitt vigoréxico donde tuvieron el cuajo de mostrar un mosaico con el perfil de lo que hoy conocemos como Europa mediterránea y tal. Mediterranean Sea, se leía en el supuesto mosaico griego. Así, con un par. Desde entonces la verdad es que me da bastante igual todo. Y si en una peli de romanos como es Gladiator se lanzan octavillas impresas, pues me encojo de hombros e intento no tener cerca ningún objeto punzante.

El caso es que el otro día me indigné realmente, y lo hice viendo una serie de estas modernas que pretenden ambientarse en el pasado sin apenas haberse leído el capítulo correspondiente de la Wikipedia. En fin. La serie en cuestión se llama Da Vinci’s demons y nos cuenta las andanzas del célebre genio multidisciplinar, siendo su único y principal atractivo el presentar a Leonardo como un joven bastante ídem. Que no es que yo me oponga a actualizar la imagen de los grandes personajes de la Historia para atraer el interés. Para nada.

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Desmontando mitos: Torquemada.

“Hasta por lo menos finales del s. XVIII no hubo tolerancia religiosa en ningún país de Europa, fuera católico o protestante (…). En la Edad Media, lo mismo que en la Moderna, nunca existió lo que llamamos tolerancia, libertad de conciencia, respeto del otro.”

– Joseph Pérez, Crónica de la Inquisición en España.

Yo imagino que esto pasará con todas las disciplinas, pero en cuestiones históricas, las injerencias del saber popular se llevan la palma. Hay tantos mitos, leyendas negras, leyendas rosas y pre concepciones, que incluso podemos encontrar una sección concreta de obras historiográficas dedicadas a desmontar tanta pamplina; sin que nadie, por supuesto, les haga ni puñetero caso.

La lista es larga y bien conocida, pero si hay algo que me duele especialmente es todo lo que afecta a la Edad Moderna hispana. Concretamente hay un asunto que me saca de las pocas casillas que tengo, que es el de la archifamosa inquisición española. Y dentro de ella, la figura de su más célebre inquisidor: fray Tomás de Torquemada.

La verdad es que la imagen no ayuda a cogerle simpatía.
La verdad es que la imagen no ayuda a cogerle simpatía.

Torquemada, Torquemada. El mismo nombre parece provocar escalofríos. Todos tenemos su imagen grabada en la retina, severo rostro de rasgos duros matizados por la tonsura; imagen del fanático, del monje inculto e irracional, siempre olfateando la herejía y buscando, tras cada esquina, al perverso judaizante.

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