Manifiesto profeaventuril

Recuerdo cuando estaban de moda los blogs personales.

Vale, la verdad es que ignoro si siguen estando de moda los blogs personales. Quizá porque actualmente es tal la cantidad de información que compartimos por Internet que la idea ha perdido toda originalidad. Pero hubo una época en la que resultaba realmente novedoso que un puñado de tipos contaran su vida on-line. Yo seguía fielmente a varios de ellos porque, reconozcámoslo, soy una cotilla incurable.

En ese tipo de blogs se hablaba de todo. Desde recetas del caldo de pollo de mamá hasta reflexiones en el autobús, pasando por fotos del perro o detallados seguimientos de la dieta para adelgazar. En una época donde Instagram, Twitter, Facebook y similares aún no habían hecho acto de aparición con toda su falsedad aparejada, este tipo de blogs resultaban espontáneos, sinceros y divertidos. Era como asomarse a la cabeza del que los estaba escribiendo y encontrar el batiburrillo de cosas que le preocupaban.

Cada cierto tiempo, alguno de los bloggers preferidos sufría un período de inactividad del que (casi) siempre regresaba poniéndolo todo patas arriba, cambiando el diseño y publicando el preceptivo propósito de enmienda donde además nos comentaba las modificaciones realizadas en el CSS como si a los demás nos importase.

– Eh, eh, eh. ¿Nos estás largando todo este rollo para justificar que ahora tu blog es azul?

Pues… No exactamente.

– ¿Y cómo es que ahora hay fotos? ¡Y fotos de VÍRGENES, nada más y nada menos! TANTO METERTE CON LOS DE RELIGIÓN Y AHORA NOS DAS ESE DISGUSTO.

Oigan, hagan el favor de escucharme. Que parecen alumnos.

– Hum.

A lo que yo iba. El tema. Odiaba ese tipo de posts porque representaban la quintaesencia del blogger egocéntrico. El yoyoyoyoyo y de paso yo. El venir a mi blog a hablar de mi blog. A recordaros que votéis mi blog para los premios Miblog. El restregaros que mi blog ha ganado el premio Miblog en la categoría miblog. Ya, la broma dejó de hacer gracia hace dos líneas. Pero ustedes me han entendido.

Pero hoy, necesariamente, tengo que romper mi propio código moral para decir algo a esas dos personas que de vez en cuando caen aquí por error y me leen:

  1. A partir de hoy Profeaventuras deja de ser un blog más bien centrado en educación/Historia para convertirse en lo que antes se llamaba blog personal. La razón es tan simple como que ahora no tengo tiempo para escribir entradas kilométricas sobre esos reyes imperialistas que no le gustan a nadie salvo a mí, pero de vez en cuando me apetece escribir sobre otro tipo de cosas. Les prometo, eso sí, omitir todo lo relacionado con mi dieta.
  2. He fusionado este blog con mi fotoblog, y me estoy pensando si hacer lo mismo con el tumblr que mantengo para colgar las perlas cultivadas de mis alumnos (de momento tienen un RSS en la columna de la derecha). El objetivo es dejar de tener tropecientos blogs en los que apenas escribo para tener solamente uno en el que escribo apenas. O sea que puede que alguna vez hable del Real Madrid. Si es que hay algo que contar sobre el Real Madrid, claro está.
  3. A partir de esta entrada el blog dejará de publicitarse automáticamente en Twitter. Siempre me ha dado un poco de cosica esto de dar el latazo a mis seguidores -que suficiente tienen ya-, así que a partir de ahora la persona que lea esto -hola, mamá- tendrá que consultar la página, o suscribirse a un lector de feeds. Esto no es óbice para que alguna vez pueda compartir un artículo si lo considero oportuno -quien se pase por aquí, obviamente, es libre de hacerlo- pero me gustaría tener la certeza de que, quien me lee, lo hace porque quiere. Y no porque yo sea una cansina poniendo el enlace a todas horas.
  4. Todo lo anterior no quiere decir que vaya a dejar de hablar de Historia, o de series históricas -pronto volveré a la carga, y creo que muchos adivinarán con qué- o de todo lo que he venido hablando hasta ahora. No van a acabarse las entradas kilométricas porque, en fin, soy yo, pero intentaré también actualizar con más brevedad, tanto de espacio como de tiempo.
Spoilers de futuras entradas en Profeaventuras.

Dicho esto, perdón por el tocho propio de un blogger de principios del 2000, y nos vemos por aquí -si ustedes quieren- algún día de estos.

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2 thoughts on “Manifiesto profeaventuril

  1. ¡Hola! Hace rato que sigo tu blog sigilosamente y… no soy tu mamá. Soy profe de Historia también y me identifico mucho con lo que escribís. Lo que contás sobre tus personajes favoritos incluyen datos que desconozco, ya que soy del otro lado del Atlántico (Buenos Aires) y las noticias sobre Historia de España quedan para los especialistas, pero me interesan mucho por cuestiones ancestrales… ¡por fin puedo dejarte un mensaje! Ahora vas a tener muchos…

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    • Buenas, compañera 🙂 Me encantaría saber cómo es la profesión al otro lado del charco, espero que vaya mejor que aquí (tampoco sería muy difícil). Muchas gracias y encantada de tener una lectora que no sea mi madre xDDD

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