La pelota

Yo los imagino como dos bestias peludas, en una eterna competición por ver quién de los dos sobrevive. Como no tienen los arrestos de tirarse al cuello del otro para desgarrarse mutuamente las gargantas –algo que, a buen seguro, nosotros celebraríamos con alborozo- se limitan a tirarse de forma homicida una pelota; una pelota cada vez más desinflada, cada vez más deteriorada por el golpeteo mortal de sus zarpas. Una pelota que algún día caerá al suelo y rodará por última vez hasta detenerse por completo.

Rara será la persona que, a poco que se asome a un periódico digital, no haya leído estos días algo sobre los interinos de Educación Secundaria. Vamos, los que van al paro. Los interinos están jodidos, para qué nos vamos a engañar: en Cantabria les quieren excluir de las listas si el director de su centro les denuncia por no tener aptitudes pedagógicas –estas navidades, incluso sin paga extra, verán proliferar los jamones a nombre del Sr. Director-, en algunas comunidades no les han pagado las vacaciones y en Madrid… bueno, en Madrid ser interino es más triste que ser del Atleti, que ya es decir.

Mientras tanto, en Andalucía, estamos viviendo una situación curiosa que sólo puede explicarse teniendo en cuenta que somos el juguetito de morder de los dos principales perros políticos. De esas dos bestias peluditas que se gruñen en la distancia mientras juegan, cosa insignificante, con el futuro de toda una generación.

Conviene saber que la Junta de Andalucía, gobernada por el PSOE, tiene competencias en Educación. Conviene también saber que, en verano, la susodicha Junta saca una lista donde asigna a cada profesorzuelo privilegiado en su instituto; bien sea aquellos privilegiados de carrera que hayan pedido traslado de su plaza ganada mediante oposición, bien sea de aquellos aspirantes a privilegiado –interinos- que, contando con los suficientes puntos de experiencia –pero sin oposición aprobada- hayan quedado en un puesto lo suficientemente alto para ocupar las vacantes, es decir, plazas que por razones que no vienen al caso no han sido ocupadas por ningún privilegiado de carrera.

Hasta ahí, ¿estamos todos? Bien.

Conviene saber que el gobierno central de España, que recae en los hombros del PP, ha impuesto una serie de brutales recortes, puesto que menos importante es la educación del futuro del país que el iPad y el piso en Madrid de sus señorías. El gobierno central, alias PP, ha sugerido una serie de medidas a las Comunidades Autónomas, de las cuáles éstas han adoptado las que han podido o querido.

Sigamos.

En Andalucía, la Junta, o sea el PSOE, ha adoptado –anunciándolo a voz en grito al tiempo que lo hacía, no sea que se nos fuera a pasar por alto- el mínimo imprescindible. No se ha aumentado la ratio de alumnos por aula –quizá porque, si se hacía, teniendo en cuenta la masificación actual, algunos alumnos tendrían que seguir la clase con el culete aposentado sobre el alféizar-, sólo se cubrirán las bajas de más de 15 días (algo que de forma oficiosa ya se hacía el año pasado), y los profesores trabajarán dos horas más, una minucia que apenas se nota entre privilegio y privilegio. Al trabajar más horas, se eliminarán algunos puestos en los centros, pero bastantes menos que si la Junta, ergo PSOE, hubiera aplicado todas las medidas del gobierno central, alias PP.

¿Cómo se explica, entonces, las noticias catastrofistas hablando de miles de interinos a la calle en Andalucía?

Pues muy fácil.

La Junta, PSOE, sacó en verano su lista. Pero, en una omisión deliberada, dañina y asquerosa, decidió no cubrir todas las vacantes disponibles, lo cuál efectivamente echaba a la calle a todos los aspirantes a privilegiado que un año antes habrían obtenido una por esas fechas, inclusive algunos con más de veinte años de servicio. Vacantes que han de ser cubiertas –y de hecho algunas lo han sido- antes o después, porque alguien tiene que dar clase a esos niños.

¿Por qué hizo eso la Junta, es decir, el PSOE? Para crear alarma social. Para que al día siguiente todos los periódicos de la comunidad pudieran hacerse eco del número de interinos que habían ido a la calle gracias a los recortes. Para provocar el pánico en las familias que sobreviven con el cada vez más mermado sueldo de un privilegiado. Para seguir jodiendo al españolito de a pie.

Hay algo que a los alumnos les encanta, y es averiguar detalles de la vida privada de su profesor. Si está casado, si tiene novio/a, si tiene hijos, su equipo de fútbol, dónde nació… Esos pequeños matices que convierten al aséptico docente en una persona más. Les maravilla ser conscientes de que no somos robots; les produce un placer muy curioso verte en chándal paseando al perro, y comprobar que tú también tienes vida más allá del instituto.

Estando en año de elecciones –y yo he tenido que tragarme dos- me ha tocado ser acribillada por mi filiación política. Es éste un dato que nadie salvo yo puede figurarse con precisión, y sin embargo no me molestó en absoluto contestar a la pregunta de a quién había votado.

– A ninguno que pudiera ganar.

Antes muerta que entregarle mi voto, mi cheque, a una de esas bestias peludas que pelean por el poder sin preocuparse por pisotear las esperanzas, ilusiones, y vidas ajenas.

Porque, a estas alturas, me juego a que ya sabéis quién es la pelota. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s